Una de las principales inquietudes de las familias que han pasado por el infierno del acoso escolar es qué hacer para que no vuelva a ocurrir. Después de meses -e incluso años- de sufrirlo se plantean el cambio de colegio, y el verano suele ser un paréntesis que sirve como bálsamo con el que curar las heridas.

AEPAE - Verano después del acoso escolar

El acoso escolar deja siempre secuelas, más o menos graves dependiendo de la frecuencia, la intensidad y la resiliencia de la víctima. La indefensión aprendida que provoca genera cambios en la personalidad del niño o niña, y la normalización de unos comportamientos que -de no ajustarlos y corregirlos- formarán parte de su vida futura.

De esta manera, se asume el rol de víctima con toda la sintomatología que esto conlleva: ansiedad, continuo estado de alerta, autoexclusión, insomnio, pesadillas, autolesiones e ideación suicida. Es fundamental tratar esta sintomatología desde la raíz del problema.

El cambio de colegio no arregla esta situación. De hecho, muchas veces, se repite el acoso escolar en el nuevo centro, debido a que se arrastra la indefensión aprendida, y esta es percibida por potenciales acosadores o acosadoras. De manera coloquial, podríamos decir que los acosadores huelen el miedo. La indefensión aprendida se muestra en la actitud pasiva e inhibida desde lo más profundo del ser. La postura corporal, la mirada, el uso cohibido del lenguaje, y la merma en las habilidades sociales, son semáforos en verde para el victimario, que ya ha percibido -en sucesivas ocasiones- que la violencia es rentable.

No voy a entrar en este artículo en la impunidad de los acosadores y acosadoras, que no tienen, en 9 de cada 10 casos, ninguna consecuencia en sus acciones. Esto ya lo haremos en otro artículo. En lo que sí voy a profundizar es en la necesidad de fortalecer a la víctima para que recupere su confianza y autoestima, dotándole de herramientas de asertividad.

El crecimiento postraumático es un proceso de fortalecimiento interior después de superar un evento traumático. De manera coloquial -y aunque pueda parecer poco ortodoxa- la frase de Nietzsche: «lo que no me mata me hace más fuerte» podría ejemplificarlo. Se estima que hasta el 52,58 % de las personas desarrollan cambios positivos después de una experiencia traumática. Pero para que ello tenga lugar son necesarios varios requisitos, apuntando que los resultados finales dependerán en última instancia del grado de exposición al trauma, la reinterpretación positiva de los hechos, la capacidad de control de la situación a posteriori y el afrontamiento centrado en el problema.

Las opciones de terapia más usadas en estos casos son las siguientes:

  • Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR).
  • Terapia centrada en la compasión (CFT).
  • Terapia cognitiva conductual centrada en el trauma (TF-CBT).

Desde AEPAE trabajamos en el aprendizaje de herramientas de habilidad asertiva, desarrolladas desde nuestra experiencia directa de más de 20 años y con casi 5.000 víctimas severas. Metodología de alto impacto que ya ha sido reconocida por varias universidades españolas y extranjeras, y que genera un cambio extraordinario en las víctimas de acoso escolar.

No solo se trata de “saber que se puede”, sino de “sentir que se puede”. Trabajando lo que llamamos: el “círculo de confianza”, la indefensión aprendida se va diluyendo de manera progresiva, al ir adquiriendo de manera orgánica distintas herramientas. La postura corporal vertical, el sostenimiento de la mirada, el uso del lenguaje en volumen, entonación y dirección, la defensa verbal y la protección del espacio personal, son piezas de un puzzle perfectamente imbricado que tiene su epílogo en un ejercicio en role playing en el que se aplica todo el proceso bajo estrés emocional y físico. La exposición in vivo ha sido minuciosamente preparada, paso a paso y de acuerdo a las características psico-emocionales de cada niño, niña o adolescente.

El curso de habilidades asertivas lo impartimos tanto dentro de la formación integral a los centros educativos, que se adhieren a nuestro Plan Nacional para la Prevención del Acoso Escolar, como de manera independiente, atendiendo a las necesidades de colectivos concretos; e incluso se imparte también de manera individual. Nuestro campamento de verano para víctimas severas de acoso escolar «Generando Confianza», del que ya hemos realizado seis ediciones, es una ampliación de esta metodología para los casos más graves, que requieren de un tratamiento especial.

El acoso escolar no «son cosas de niños», el acoso escolar mata. Es la principal causa de suicidio en la infancia y la adolescencia. O te implicas o eres cómplice.

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva
Presidente de AEPAE

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