Desde la primera definición de acoso escolar, elaborada por Dan Olweus, psicólogo sueco especializado en el estudio de la violencia escolar en la década de los 80, hasta nuestros días, se han desarrollado múltiples definiciones, unas más precisas que otras.

AEPAE

El intento de conceptualizar un fenómeno social que se ha producido siempre es un avance extraordinario en la visibilización del acoso escolar y en entender qué es, cómo se produce y el daño que genera en las víctimas. Con el acoso escolar se ha producido un proceso similar al de la violencia de género: estaba oculto y era tolerado por una sociedad eminentemente patriarcal, que había normalizado una serie de comportamientos hacia la mujer, en los que la violencia física o la psicológica o ambas ejercían y ejercen de mecanismo de control.

Hoy día a nadie se le ocurriría decir que a una mujer agredida por su cónyuge le está bien merecido y que algo habrá hecho. Pero, por desgracia, todavía es una justificación que se sigue dando en el acoso escolar. Es lo que denomina el psicólogo especialista en acoso escolar D. Iñaki Piñuel como «error básico de atribución», que consiste en considerar a las víctimas de acoso escolar merecedores o responsables del maltrato recibido. Un disparate.

De las diversas campañas que AEPAE ha realizado en los medios de comunicación tradicionales y digitales, nos ha llamado la atención el hecho de que la pregunta más formulada en los distintos buscadores de internet es «¿qué es el acoso escolar?». Esto quiere decir que hay un gran desconocimiento no solo por parte de los padres sino también por parte de los profesores y directores de los centros escolares. Otro dato importante que hemos observado es que el 90 % de las búsquedas de internet sobre prevención del acoso escolar son realizadas por mujeres. Y el tramo de edad de la gran mayoría de consultas realizadas tanto por mujeres como por hombres está entre los 35 y los 44 años, edad en la que se tiene hijos en edad escolar.

Hay definiciones del acoso escolar muy precisas y otras más genéricas. Unas son más claras y otras más académicas. Vamos a utilizar una de ellas y a profundizar en cada uno de sus conceptos. Haber atendido a más de 4.000 víctimas nos ha ayudado a entender un fenómeno que a menudo es malinterpretado, bien por desconocimiento o bien por lo que el psicólogo Iñaki Piñuel llama «negación institucional», que no es otra cosa que negar la mayor por parte de profesores, directores, inspectores de educación o políticos implicados, al afirmar que lo que pasa no es acoso escolar, sino que son solo cosas de niños.

Podríamos definir acoso escolar como cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado, tanto en el aula como a través de las redes sociales. El acoso escolar es maltrato: un comportamiento violento que causa daño. El maltrato psicológico se produce por medio de la exclusión social y la minusvaloración de un compañero por parte de otro u otros. El maltrato verbal se realiza por medio de motes, burlas, intimidaciones o coacciones. El físico es el más evidente y visible: agresiones que generan heridas, moratones y lesiones de diversa consideración.

En cuanto a los agentes implicados, consideramos escolares a aquellos que reciben formación académica de cualquier tipo y a cualquier edad, desde educación infantil hasta el bachillerato inclusive.

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva
Presidente de AEPAE

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