Aquí entramos en terreno resbaladizo. La reiteración no especifica el número de veces, lo cual resulta peligroso a la hora de valorar si es o si no es acoso escolar una situación de maltrato. Nuestra experiencia nos dice que si el maltrato se produce tres o más veces ya es acoso escolar. Si se produce una vez es un suceso puntual. Si ocurre dos veces, puede ser una casualidad. Pero si ocurre tres veces quiere decir que comienza a ser sistemático.

AEPAE

He leído artículos académicos que defendían que para considerar el maltrato como acoso escolar, la reiteración debe mantenerse al menos seis meses. Menudo disparate. Hay que entender que el daño que sufre la víctima es sumatorio y depende de la frecuencia y de la intensidad. En los cursos hemos conocido a niñas, niños y adolescentes con somatizaciones después de sufrir maltrato pocos meses y otros que llevaban sufriendo acoso escolar años y aparentemente no había señales que lo manifestasen.

El concepto de acoso escolar lleva implícito que es un maltrato producido entre iguales y en el entorno escolar. Ahora bien, entorno escolar e instalaciones escolares no son sinónimos. A menudo, con el afán de eludir responsabilidades, un profesor o el director de un colegio destaca que el maltrato se ha producido fuera del colegio, con lo cual no tiene ninguna responsabilidad en el asunto. El perímetro del colegio es también responsabilidad del centro escolar, ya que el maltrato producido a la salida del centro escolar es consecuencia de lo que ocurre dentro. No tiene sentido que sea acoso escolar un metro dentro de la puerta del centro y no lo sea un metro puertas afuera. Y es precisamente a la hora de la salida del centro escolar donde se producen numerosas situaciones de maltrato, de ahí que se recomiende a las fuerzas de seguridad —públicas o privadas— la vigilancia en esta franja horaria, potencialmente peligrosa.

Pero ¿qué ocurre si el maltrato se produce lejos del perímetro del colegio —por ejemplo en un parque— por parte de compañeros del colegio? Pues que sigue siendo acoso escolar. La única diferencia es que el colegio no tiene responsabilidad en estos hechos, ya que su deber de guarda y custodia de los escolares finaliza cuando los alumnos se marchan del colegio y de su perímetro cercano.

Lanzo una reflexión con sentido común para las personas que niegan que el maltrato producido en un parque alejado del centro escolar entre compañeros de colegio no sea acoso escolar: ¿no está considerado el ciberacoso una modalidad de acoso escolar? No sucede en las instalaciones del centro escolar, ni siquiera en el perímetro cercano, sino en cualquier momento y lugar. Tomemos nota. Aquí no se trata de proteger el prestigio del colegio o de su equipo directivo, sino de proteger a niños, niñas y adolescentes.

Entre iguales no quiere decir que el maltrato se produzca entre niños de la misma edad o de la misma clase, sino entre escolares, sean de la edad que sean. Además de entre niños de la misma aula o clase, el acoso escolar se produce de manera descendente (hacia alumnos de edad inferior) o ascendente y menos común (hacia alumnos de mayor edad).

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva
Presidente de AEPAE

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