SINOPSIS:

El examen de “selectividad” en Hong Kong es un acontecimiento vital entre los adolescentes de esa región, determinando su vida, su futuro y su paso a la adultez. La película nos cuenta el año que pasa preparando ese examen una alumna que sufre acoso escolar, y cómo hace frente a las situaciones que ocurren a su alrededor y sobre ella misma. Sus relaciones con los compañeros, su madre, profesores y policías; y -sobre todo- con un delincuente juvenil, que arrastra consigo sus propios problemas, al que la protagonista recurre como fuente de seguridad y refugio respecto a la violencia que los rodea.

Cine sobre acoso escolar: «Better Days»

Sobre el acoso escolar (contiene partes relevantes de la película):

La película, que narra hechos reales ocurridos hace una década, es muy dura, utilizando violencia verbal, psicológica y física con varios niveles de intensidad. El género oscila entre el drama, la denuncia social, el amor adolescente y el thriller, saliendo bien parada en todos ellos debido, principalmente, a las buenas actuaciones de sus protagonistas, mostrando la angustia real que moldea muchas vidas desestructuradas.

Uno de los hilos conductores es el acoso escolar, al que se ven sometidas varias de sus protagonistas, con consecuencias desastrosas en todos los casos. Pero también es una denuncia al modelo de educación impersonal y asfixiante, a la deficiente actuación policial y a la desestructuración de la familia; temas que también son, por desgracia, comunes en Occidente.

De todas formas, al ser una película hongkonesa, no podemos extrapolar la trama completamente a la situación en España. Ni la coyuntura política es la misma ni la violencia callejera es comparable, de momento. Además, en algunas ocasiones las escenas parecen inconexas, y cuesta seguir el hilo conductor por el parecido en los nombres de un elenco de personajes muy amplio, tanto entre los adolescentes como entre los adultos. Sin embargo, queda reforzada la necesidad de prevenir el acoso escolar a nivel global, ya que afecta tanto a las culturas orientales como a las occidentales.

Respecto al acoso escolar, muestra muy bien los distintos niveles de sometimiento de las víctimas, y retrata con acierto el entorno escolar en el que acosadores, observadores y víctimas se desenvuelven; así como a los personajes adultos que, debiendo atender los problemas de los menores, se desentienden por unas u otras razones, o que incluso permiten y favorecen que se produzcan las situaciones de acoso escolar en las aulas y fuera de las mismas. También a través de los dispositivos y redes sociales (ciberbullying).

Las vicisitudes por las que pasan víctima y acosadora van cambiando a lo largo de la película, también sus objetivos y motivaciones; e incluso la línea que las separa se disipa completamente, ofreciendo un giro sorprendente en el guion de los acontecimientos. Pero me gustaría centrar la revisión en dos personajes -que pasan algo más desapercibidos-, ya que el rol que desempeñan respecto al acoso escolar es habitual también en España. Son estos:

  • La acosadora que teme ser víctima: Este rol se adopta cuando aparece la inseguridad en uno mismo y no se tienen herramientas para hacer frente a los alumnos dominantes y acosadores que están alrededor. La estrategia de estos adolescentes es acercarse a los acosadores, formando grupo con ellos, de tal forma que se genera una falsa garantía de alivio al estar fuera del foco del acoso escolar. Pero es un mecanismo de defensa erróneo, ya que afecta a su propia dignidad, alienando su forma de ser y ocultando su capacidad empática, para convertirse únicamente en un arma desechable del acosador.
  • El compañero de clase que no se atreve a encarar la situación: Este rol es también habitual dentro de los observadores (aquellos compañeros que presencian la situación de acoso escolar entre víctima y victimario). Creen que la situación se solucionará sola, sin intervenir para evitarla, por falta de confianza o desidia. Incluso pueden dar consejos equivocados a la víctima, del tipo “aguanta un poco más”, “el año que viene mejorará la situación” o “céntrate en los estudios para no pensar en eso”. Ante una ocasión de acoso escolar este comportamiento no ayuda en nada a la víctima, que no encuentra apoyos en su entorno escolar más cercano para aliviar su situación personal. Incluso puede terminar como una nueva víctima, porque asume que esa violencia desencadenada contra el compañero es algo “por lo que hay que pasar”.

No es una película sencilla de ver, ya que la historia se va retorciendo de forma escabrosa, mostrando como la vorágine competitiva en la que vivimos ataca a los débiles y margina a los inadaptados. No la recomiendo para menores de 16 años, por la normalización del dolor, por la violencia física explícita y por la violencia psicológica implícita que ofrece al espectador. Pero sí es recomendable para conocer un caso real de acoso escolar y sus vicisitudes, y puede ayudar a padres y profesores a detectar varios tipos de comportamiento de manera preventiva, para tratar de evitar las situaciones tan lamentables del inicio y del desenlace de la película.

Rubén Gil Uceda
Área de Autodefensa de AEPAE

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