SINOPSIS: 

Una película española sencilla y vitalista, protagonizada por un profesor muy normal, con sus propios problemas a nivel personal, que llega a un remoto pueblo del norte de España como sustituto de una compañera embarazada; y los alumnos de su clase de 11 años, con perfiles muy variados -como en la vida real- y con un trauma que afecta a todos: un niño con problemas de salud que no puede asistir al aula y que, además, se ha portado mal con otros alumnos durante el curso anterior. La tarea del profesor, a parte de su labor educativa, consistirá en unir a la clase en un proyecto común, tratando con honestidad a sus pupilos y sin hacer la vista gorda.

 

Cine sobre acoso escolar: «Uno para todos»

Sobre el acoso escolar (contiene partes relevantes de la película): 

La trama arranca cuando ya existe un caso previo de acoso escolar en el colegio, es decir, no se ha detectado a tiempo ni se ha realizado ningún tipo de prevención, por lo que el problema está enquistado (la bola de nieve rodando ladera abajo). El alumno conflictivo, popular y bien considerado en el colegio, ha condicionado el comportamiento de la mayoría de sus compañeros de clase, y cada uno de ellos ha tratado de solucionar su situación particular como buenamente pueden, de formas equivocadas por falta de herramientas y habilidades adecuadas aprendidas correctamente.

Carlos -así se llama ese alumno- se ha comportado como un acosador sin que los responsables del colegio tuvieran conocimiento, y su familia lo ha sobreprotegido por una razón muy diferente: una enfermedad grave por la que está atravesando. El amigo de Carlos, Víctor, le sigue los pasos, ocupando así el puesto de dominancia del poder sobre los demás y, de esa forma tan errónea, honrando a su amigo enfermo. Otros, las víctimas de Carlos, se comportan de maneras diversas: unos aprovechando su ausencia para tratar de imitarle (habiendo comprobado que en ese colegio el acoso escolar da rédito), algunos han adquirido la denominada indefensión aprendida (que les mantiene aletargados, evitando la exposición para no destacar), otros se sienten liberados (y comienzan a expresarse como son ellos mismos), una alumna busca venganza, e incluso otra alumna somatiza la situación a través de rebeldía y malestar físico y emocional.

Aleix, el profesor, irá detectando comportamientos extraños en la clase, simplemente observando y teniendo consideración suficiente por sus alumnos. Es particularmente elocuente la escena en la que anuncia la vuelta a las clases de Carlos y aprecia las reacciones de los compañeros en sus rostros, seguida de unas pequeñas entrevistas con cada una de sus víctimas, en las que le informan, con confianza, de lo que sucedía entre ellos.

Para tratar de aliviar la tensión de la clase les pide que trabajen en un proyecto común, a modo de catarsis global. Propone programar un videojuego, siendo los alumnos los que decidan su contenido. Ellos, en sus avatares en el juego, reflejan sus propias vivencias y sentimientos sobre lo que les pasó, y como salir adelante (a modo de moraleja). En el desarrollo del proyecto Aleix les inculca el respeto a los demás, como base mínima para una convivencia sana. El proceso de curación no es sencillo, para ninguno de los protagonistas, pero todos van cambiando y mejorando en mayor o menor medida, tanto Carlos (comprendiendo el mal que ha causado) como sus compañeros (superando el conflicto y perdonando), pasando por el profesor (que aplica sus propios consejos en su vida familiar).

La película ofrece algunas tramas secundarias que redondean y completan la historia, de una forma muy natural, realista y optimista. Muy recomendable.

Rubén Gil Uceda
Área de Autodefensa de AEPAE

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