El acoso escolar no es solo un problema de convivencia. Es, ante todo, un problema de salud pública infantil y un problema de derechos humanos. Cada vez contamos con más evidencia científica que demuestra que el bullying deja huellas profundas no solo en la salud emocional de los niños y adolescentes, sino también en su cuerpo –Consequences of bullying victimization in childhood and adolescence: A systematic review and meta-analysis. World Journal of Psychiatry, 2027-
¿Cómo interpretamos estos datos?
- Depresión (OR = 2,21)
- Ansiedad (OR = 1,77)
- Soledad (OR = 1,89)
- Dolor de estómago (OR = 1,76)
- Insomnio (OR = 1,73)
- Dolor de espalda (OR = 1,67)
- Mareos (OR = 1,64)
- Dolor de cabeza (OR = 1,64)
- Consumo de tabaco, drogas y alcohol
- Ideas suicidas (riesgo elevado)
El Odds Ratio (OR) indica cuánto más probable es que ocurra un problema en niños que sufren acoso frente a los que no.
- Un OR de 2,21 en depresión significa que estos niños tienen más del doble de probabilidad de sufrirla.
- Un OR de 1,64 en mareos indica un 64% más de probabilidad de sufrirlos.
En definitiva, los menores que sufren acoso escolar tienen entre un 60% y más del doble de probabilidad de desarrollar problemas de salud mental y física.
El cerebro en modo supervivencia: vivir en alerta constante
Un niño que sufre acoso escolar no descansa emocionalmente. Su cerebro interpreta el entorno escolar como una amenaza continua. Esto activa de forma crónica el sistema de estrés, provocando una liberación constante de cortisol y adrenalina. En la práctica, el cuerpo vive en estado de peligro permanente. Y cuando el organismo no puede escapar, empieza a enfermar.
Migrañas severas: cuando el dolor es invisible
Uno de los síntomas más incapacitantes —y menos identificados— en víctimas de acoso escolar son las migrañas. Recuerdo cuando me llamo Celine, madre de Dante de 7 años, que sufría acoso escolar y tenia migrañas tan fuertes que necesitaba medicación analgésica. Después de varias sesiones de coaching infantil y prevención del acoso escolar y el apoyo de AEPAE, cesaron las migrañas. Ya no se sentía en peligro. Había recuperado la confianza: tenia sólidas herramientas de comportamiento asertivo y el apoyo de sus adultos de confianza. Muchos niños faltan al colegio por dolores de cabeza sin que nadie vea el verdadero origen: el miedo. El estrés continuo altera el funcionamiento del cerebro.
Mamá me duele mucho la cabeza. No puedo aguantar más, le decía Dante a su madre, que no entendía el origen de la dolencia. No se trata de un simple dolor de cabeza, estas migrañas pueden incluir dolor intenso y pulsátil, náuseas, sensibilidad extrema a la luz y al ruido y alteraciones visuales.
Mareos, vértigo y desorientación
El aumento de mareos reflejado en los datos no es casual. El sistema del equilibrio está conectado con la ansiedad. Cuando un niño vive en tensión constante, puede experimentar inestabilidad, vértigo, sensación de desmayo y desorientación. No es exageración. Es una respuesta física real.
Visión borrosa… e incluso pérdida visual funcional
Uno de los efectos más preocupantes del estrés sostenido es su impacto en la visión. Cuando Dani le decía a su madre que veía borroso, pensaban que era un problema orgánico de miopía, pero no era así. En situaciones extremas, aparece la llamada ceguera funcional o psicógena: no hay daño ocular, pero el cerebro bloquea la visión como mecanismo de defensa. Es una forma de decir: “no puedo seguir viendo esto”.
El cuerpo habla cuando el niño no puede
Dolor de estómago, insomnio, contracturas, fatiga… son señales de alarma. Muchos niños no cuentan lo que están viviendo, pero su cuerpo sí. Cuando un menor presenta síntomas físicos repetidos sin causa clara, es imprescindible mirar más allá de lo médico. La detección temprana es fundamental: el conocimiento de la naturaleza del acoso escolar y las señales de alerta, son esenciales. Por eso AEPAE imparte formación especializada basada en la evidencia.
Consecuencias a largo plazo
Si no se actúa a tiempo, el impacto puede prolongarse durante años. El acoso escolar no termina en el aula. Puede acompañar toda una vida. Todos los meses nos llega algún correo electrónico a la asociación de personas jóvenes y adultas, que sufrieron acoso escolar en el colegio y hoy día les sigue afectando en sus vidas.
No estamos ante un problema individual, sino social. Familias, centros educativos, profesionales sanitarios y administraciones deben actuar de forma coordinada. Romper el silencio salva vidas.
El acoso escolar mata
Cuando publiqué en el año 2019 el libro “El acoso escolar mata -coaching infantil y prevención del acoso escolar-“, algunas personas criticaron el título por alarmista. Después de tantos suicidios, ya son pocas las personas que lo niegan. El acoso escolar es la principal causa de suicidio en la infancia y la adolescencia. Si eres padre o madre, exige que los colegios tengan un plan de prevención del acoso escolar, que haya sido testado y que haya evidencia de que funcione. El Plan Nacional para la Prevención del Acoso Escolar de AEPAE, disminuye en un 67% la incidencia general y en un 95% la incidencia de víctimas severas. Nuestro Programa Integral Certificado genera un profundo impacto en los centros educativos: previene, sensibiliza, detecta de forma temprana e interviene con las víctimas, victimarios y observadores, además de con las familias y equipo docente. Contáctanos. Ayúdanos a ayudar.
Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva
Presidente de AEPAE
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