Hace unas semanas que ha comenzado el nuevo curso escolar, y todos los padres y madres hemos estado atentos a las indicaciones sobre las listas de clase para saber en cual va a estar nuestro hijo o hija. Hemos estado pendientes de los libros que tienen que llevar, los horarios de apertura del centro.

AEPAE - Psicología - Vuelta al cole, donuts y emociones

Hemos cuadrado nuestros turnos de trabajo, hecho calendarios, listas y cuadrantes con nuestra pareja, con los abuelos. Hemos forrado libros y preparado mochilas, establecido rutina de cenas, de baño, de irse a la cama, … En resumen, hemos preparado, planificamos y actuado.

Hemos corrido y, de hecho, corremos, corremos, y corremos, pero a diferencia de aquel conocido anuncio de desayuno infantil, no nos damos un golpe con la mano en la cabeza para recordar que se nos ha olvidado algo (los donuts por si alguien no se acuerda de esa campaña), no. Con tanto preparar las cosas relativas a la logística escolar se nos ha olvidado centrarnos en la parte interna del menor, en sus emociones.

Y no me refiero al ¿tienes ganas de volver al cole, cariño? Sino más bien a ¿cómo te encuentras ahora que vuelves a clase?, ¿cómo te sientes en la clase de año con tus compañeros?, o ¿cómo te sientes con el cambio de profe, de colegio, de compañeros? En fin, se nos ha olvidado preguntarnos por las emociones que están bullendo en nuestro hijo ahora que ha vuelto a clase.

Ojo, y estas palabras no las escribo sólo pensando en niños y niñas que hayan sufrido acoso escolar o puedan sufrirlo. Tampoco con este texto trato de poner el énfasis en prevenirlo, ni mucho menos. Lo que trato con estas líneas es recordar a las madres y padres (y a mí el primero) la importancia de poner en marcha cada día unos sencillos pero importantísimos pasos:

  1. Pregúntale a tu hijo/a cada día no sólo qué ha hecho en el colegio, sino cómo se ha sentido.
  2. Recuérdale que siempre puede contar contigo, y que, si le ocurre algo que no dude en contártelo, porque siempre vas a estar para él/ella.
  3. Si el niño/a es pequeño/a puede ser bueno el uso de pegatinas con caras sonrientes, tristes o de enfado para que identifique cómo se ha sentido.
  4. Haz los deberes con el niño/a, pero también dedica tiempo a jugar con él/ella. Esos espacios positivos ayudan a fortalecer tanto los lazos como la confianza.
  5. No le sobrecargues con actividades extraescolares. Aunque buenas para él/ella, recuerda que un niño/a debe jugar. Ya tendrán tiempo para obligaciones.

Y, sobre todo, no olvides que los niños y niñas tienen muchos años para aprender cosas, pero sólo van a ser niños una vez.

 

Miguel del Nogal (Psicólogo)
Coordinador del área de psicoasertividad de AEPAE

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