Los videojuegos se han convertido en una práctica común entre la infancia y la adolescencia, y aunque a veces son denostados por los riesgos de adicción que pueden desarrollar, tienen muchos beneficios a nivel cognitivo y en la construcción de redes de filiación.

AEPAE - Videojuegos y acoso escolar

Entendemos que la realidad virtual no debe en ningún caso, sustituir a las relaciones sociales y al contacto físico, pero la socialización, nos guste o no, y más en la situación que ha generado la pandemia por Covid-19, viene y vendrá por ambas vías.

Cuando hablamos de acoso escolar los videojuegos ya no son cosas de frikis, de niños, niñas y adolescentes que se autoexcluyen, en un universo virtual a priori, seguro de agresiones. Ahora los videojuegos son un multiverso con un lenguaje propio de los nativos digitales, que rescatan adjetivos literarios como épico o legendario, o anglicismos como pro o banear.

Conocemos casos de víctimas de acoso escolar que han encontrado en el mundo virtual una vía de escape a una realidad dolorosa generada en su centro educativo: el sentirse excluidos y maltratados por su grupo de iguales. En el mundo virtual se sienten seguros de agresiones y de prejuicios. Son una persona más, experimentando una historia de fantasía, en la que pueden construir su propio personaje desde una realidad personal, a menudo deconstruida y vaciada de autoestima.

Una de las características que más destacan es la colaboración e integración. Todas las personas son bienvenidas, sin importar el color de la piel, la edad o el nivel de habilidad, con la posibilidad también de trabajar en equipo. Incluso el uso de un nick o apodo protege su intimidad, y ofrece una sensación de anonimato a niños y niñas acostumbrados a estar en el foco de las miradas, las burlas y las humillaciones.

Hay estudios que apuntan que hay una mejora de la inteligencia espacial, los reflejos, la coordinación visual/manual, y la capacidad de tomar decisiones de manera rápida y precisa. Pero no es oro todo lo que reluce, excepto en los videojuegos de acción física, como los de baile o deporte simulado, la mayoría de éstos son eminentemente sedentarios.

Una de las mayores reticencias al uso de los videojuegos, además del sedentarismo, es la utilización de la violencia explicita e implícita, en muchas de sus tramas y desarrollos, con el potencial riesgo de banalizarla. Hay estudios que reflejan que el uso de los videojuegos no fomenta la violencia, sino que la persona que es violenta en la vida real, lo seguirá siendo en la virtual, y viceversa. Pero es obvio que el uso obsesivo de los videojuegos puede generar un desequilibrio en el tratamiento y percepción de la realidad.

De ahí que AEPAE, siempre a la vanguardia de la prevención del acoso escolar, ha elaborado un protocolo en colaboración con la empresa Strait of Gaming sobre el uso responsable de los videojuegos:

1.- Los videojuegos no son la realidad. Los decorados y acciones están y deben permanecer en el entorno virtual.

2.- La competitividad sana, implica también colaboración y apoyo al resto de jugadores.

3.- Usa un lenguaje adecuado, libre de burlas, insultos o minusvaloraciones.

4.- Complementa el uso de los videojuegos con la práctica deportiva: ¡no solo hay que ejercitar los dedos!

5.- Socializa también en el entorno real: las habilidades sociales son necesarias y se ejercitan cara a cara.

6.- No uses los videojuegos como un refugio, sino como un entorno lúdico que complemente tu ocio.

7.- Los videojuegos pueden provocar adicción. Si no eres capaz de pasar un solo día sin utilizarlos, tienes un problema.

8.- Los videojuegos no te deben quitar jamás tiempo de estudio. Son una herramienta más de tu tiempo libre.

9.- Los videojuegos son una opción: tienes derecho a que no te gusten y a que nadie te minusvalore por ello.

10.- Mens sana in corpore sano: encuentra tu equilibrio, come sano, haz deporte y constrúyete un futuro siendo el capitán de tu destino.

Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva
Presidente de AEPAE

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