Entrevista a Enrique Pérez Carrillo, presidente de AEPAE, en el blog de Global Humanitaria.

AEPAE

El 2 de octubre, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Mahatma Gandhi, celebramos el Día Internacional de la no violencia. Hay muchas formas de violencia, pero una que afecta directamente a niños y niñas en su vida cotidiana es el acoso escolar o bullying. Por eso hemos hablado con Enrique Pérez Carrillo, presidente de AEPAE (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), para que nos explique en profundidad en qué consiste este comportamiento violento entre escolares y qué recursos tenemos para detectarlo y atajarlo.

¿En qué consiste el bullying o acoso escolar?

Consiste en cualquier forma de maltrato físico, verbal o psicológico que se produce de manera reiterada dentro del ámbito escolar. Lo que ocurre es que la propia definición no es muy clara. Se especifica que sea reiterado, pero no cuántas veces se tiene que repetir para que sea bullying. Desde AEPAE, consideramos que una vez puede ser algo puntual, dos veces puede ser una casualidad, pero si el maltrato pasa tres o más veces, no es puntual ni casual: empieza a ser un maltrato sistemático contra un niño o una niña. Respecto al espacio, consideramos que cualquier maltrato que se da entre compañeros dentro o fuera del centro escolar, es acoso escolar. La única diferencia es que cuando se da fuera del colegio, el centro no es responsable de ese maltrato, porque tiene la guardia y custodia de los niños de puertas para dentro.

Hay otras dos características que se le pide al acoso escolar: el desequilibrio de poder y la intencionalidad. En AEPAE consideramos que en cuanto haya un maltrato reiterado entre compañeros de colegio se está dando acoso. Y no tiene por qué haber un desequilibrio de poder. No siempre es así. Por otro lado, diferenciamos entre intencionalidad y conciencia del daño. Un niño normalmente cuando es muy pequeño, si acosa, no es consciente del daño que hace. Lo hace porque le funciona, consigue un beneficio y lo repite. Aunque un niño maltrate a otro sin intención, la víctima sigue sufriendo el maltrato. No es justificable nunca, y siempre hay que proteger a la víctima.

¿Qué derechos fundamentales del niño se ven afectados cuando un niño sufre acoso escolar?

El acoso escolar es un problema de derechos humanos porque están implicados la xenofobia, la homofobia, la violencia de género… Hay tantos planos implicados dentro del acoso escolar, que entendemos que el acoso escolar tiene que empezar a dejar de ser un problema menor para ser considerado un problema mayor. No es un problema que se circunscriba sólo al entorno escolar, sino que tiene mucho más recorrido.

¿Cómo podemos detectar que nuestros hijos sufren acoso escolar?

Hay señales de alerta. En AEPAE hemos hecho un listado de indicios de bullying que van en escala desde que de repente el niño no quiere ir al colegio, hasta cuando el niño piensa en el suicidio como la única salida. El absentismo escolar, la somatización antes de ir al colegio, la somnolencia, los brotes de ira, son algunos de los indicios, que si bien, uno aislado no tiene por qué tener importancia, si se dan varios o de forma reiterada, son señales de que el menor está sufriendo acoso escolar.

¿Qué busca el niño o niña con el acoso?

Busca el reconocimiento del grupo, sentirse poderoso. En definitiva cualquier beneficio. No existe un perfil ni de víctima ni de acosador. Cuando un niño maltrata a otro, y ve que el resto se ríe de la víctima, y empieza a sentirse importante sobre el grupo, repite la actitud. De ahí la importancia de reeducar y sancionar a los acosadores.

AEPAE ahora está haciendo un protocolo para los acosadores porque en 8 de cada 10 casos sus actos no tienen consecuencias por la inimputabilidad penal hasta los 14 años. El niño que empieza a maltratar a otros a los 6 u 8 años, normalizan esa actitud y a los 14 años ya hemos llegado tarde. Ese niño o niña tienen normalizados en su comportamiento que la violencia es rentable y la empezarán a usar contra su familia, su pareja, sus compañeros de trabajo y en el ámbito que sea. De ahí la importancia de este protocolo para que los colegios sepan qué hacer. Nosotros entendemos que la sanción siempre debe ser educativa, no punitiva, que contribuya a mejorar el clima del colegio, convirtiéndose en un complemento de la reeducación.

¿Qué debemos hacer cuando detectamos que un niño está sufriendo bullying?

Lo primero que hay que hacer es que el niño entienda que sus padres siempre estarán de su parte. Lo segundo, que en ningún caso se justifique ese maltrato. A partir de ahí, empezar con todo el proceso. Lo primero es ir al centro escolar para hablar con el tutor y comunicarle que su hijo sufre maltrato. El centro tiene la obligación de investigarlo. Los padres tienen derecho a que se les informe semanalmente de cómo va el proceso y contrastarlo con lo que el niño cuente. A la semana siguiente el tutor tiene que informar si se confirma o no el caso de acoso y en caso afirmativo, qué se ha hecho. El centro tiene dos labores fundamentales: proteger a la víctima y sancionar al acosador, porque si los casos de acoso pasan con total impunidad, volverán a repetirse con mayor virulencia.

¿Qué consecuencias tiene para la víctima sufrir acoso escolar?

Hoy día hay estudios que dicen que un niño o niña que sufren acoso escolar y no se les empodera ni recuperan su confianza, eso lo van a arrastrar en su autoestima durante toda la vida. Hay niños con un potencial enorme pero que no son capaces de desarrollarlo ni ser felices. Cuando un niño sufre acoso escolar, tiene un 30% más de posibilidades de sufrir ansiedad y depresión en su vida de adulto. A veces les cuesta hablar en público, establecer relaciones personales, porque no han tenido el apoyo o la ayuda para poder empoderarse en su momento y poder tener una vida normal.

El acosador también ve su vida afectada en el futuro. Cuando a un acosador o acosadora no se les reeduca ni sanciona estamos haciendo que en su vida de adulto vivan relaciones violentas con su entorno, porque les parece que les es rentable. En cualquier caso, estamos construyendo una sociedad desastrosa si no se reeducan estos comportamientos, porque el agresor está metido en una burbuja y piensa que tiene todos los derechos, pero ninguna obligación: el acosador o la acosadora tienen que entender que son responsables de sus actos y que estos tendrán consecuencias.

¿Cómo podemos eliminar el bullying?

Entendemos en AEPAE que el acoso escolar cero no existe, ni existirá nunca, porque los niños en el día a día tienen conflictos relacionales. Lo que hay que conseguir es que sea residual, y que cada vez que haya cualquier síntoma de maltrato, este se detecte de forma temprana y se ataje rápido. Haciendo una buena prevención y una buena sensibilización conseguiríamos que esos casos de maltrato incipiente se frenen a tiempo. Lo importante es hacer un plan de prevención del maltrato escolar integral. En AEPAE lo hemos implementado en más de 50 colegios, y con más de 10.000 niños y niñas, y hemos reducido la incidencia del acoso en un 50% en el primer año de implantación del plan. Se trabaja con los padres y profesores, se atiende a las víctimas con un curso de habilidades asertivas, se reeduca a los acosadores en la resolución de conflictos, se sensibiliza a los observadores, al centro se le dan materiales didácticos para el uso en el aula, y al final de curso se miden los resultados con una herramienta psicométrica precisa.

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